Limpiar la casa gracias a la televisión
Algunos programas de la televisión inglesa me resultan, en ocasiones, muy curiosos. Hay uno, especialmente, que me llamó la atención las temporadas anteriores y que ahora han vuelto a ofrecer aunque con algunas modificaciones.
El programa en cuestión llevaba por título "How clean is your house?" y en él, dos intrépidas reinas de la limpieza con guantes de rosadas plumas (literal), acudían en auxilio de personas que no se les había ocurrido jamás limpiar el polvo de casa. El propio inquilino, familiares y/o amigos eran quienes llamaban al programa solicitando tan urgente ayuda. Esto, que ya de por sí, me parecía raro se transformaba en otro tipo de sentimiento cuando enseñaban los baños llenos de moho, las cagaditas de los animales domésticos por todo el piso y debajo de las sábanas, o las babosas que tenía una señora debajo del sofá por no ventilar jamás la casa (eso sí, tenía miles de loros que deambulan por todo el domicilio dejando huella allá por donde fueran); todo esto mezclado con un desorden monumental en cualquiera de las habitaciones que se visitara.
Pero lo que sin duda más me asombraba era la cara de inocencia de los inquilinos que sólo acertaban a sonreír ante las reprimendas recibidas por parte de las señoritas Fairy (por darles un nombre a las presentadoras) y ante los gravísimos resultados bacteriológicos de las muestras extraídas de sus lindas viviendas. Yo moría avergonzada si mi casa se encontrara así. El premio recibido por supuesto era ver la casa reluciente que visto lo visto no debía ser tarea fácil.
Esta versión sufrió algunos cambios cuando volvieron a emitirla pasando a ser la higiene personal el centro del programa. Amigos y familiares agobiados o asqueados por los olores de sus allegados no dudaban en descolgar el teléfono y solicitar ayuda para que los asearan bien y de paso recibieran unas lecciones de cómo hacerlo luego ellos solitos.
La nueva y de momento última versión, Aggie and Kim clean up America, ha regresado al formato original - sacar brillo a la casas- pero esta vez de los millonarios habitantes de Beverly Hills, en América por supuesto. La última protagonista fue una señora, de este conocido barrio obrero, que dedicaba su valioso tiempo a correr por el parque y cuidar su cuerpo, lo que impedía que dispusiera de un momento para recoger toda la comida que tenía desperdigada por la cocina (por otro lado me hizo gracia ver el pollo congelado y sin envolver mezclado con los cubitos para el Martini), guardar la ropa tirada por toda la casa (toda, toda, toda y sin lavar) o eleminar ese molesto y verdecillo huésped que aparece en los cuartos de baño. El moho era el amo y señor de esa habitación. Todo ello adornado con unas guirnalditas de goma de mascar, la pobre no sabía que hacer con los chicles después de masticarlos….
Cada vez que veo el programa mis ojos se abren como platos. Aún no he descubierto si lo que me impulsa a ver el programa es la magnitud de la suciedad acumulada, la cara de tranquilidad de los inquilinos o la gracia con que las presentadoras los regañan.
Por cierto que para quien le pueda interesar puede disponer de alguno de los libros que han publicado.
El programa en cuestión puede verse los martes en Channel4
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- Jueves, Diciembre 16, 2004 - 03:00
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re: Limpiar la casa gracias a la televisión
Tendrías que mirar los microorganismos que hay por el piso (cerca de la basura, es decir, 30 m a la redonda) desde que estoy compartiendo piso. Mis compis aún no se han dado cuenta de que las patas de la basura que hacen que se baje sola sólo existen en nuestros sueños.